Mujeres culturalmente diversas: la interseccionalidad como clave para la inclusión empresarial

El desarrollo de las políticas y medidas de diversidad, equidad e inclusión (DEI) en las empresas son un pilar fundamental que ha impulsado la transformación hacia organizaciones más justas y representativas, especialmente, en materia de igualdad de género y oportunidades. Sin embargo, uno de los factores clave que se lleva detectando hace tiempo y que sigue suponiendo un desafío para las empresas recae en que estas políticas y medidas contemplan la diversidad de las personas, y en el caso que nos ocupa, de las mujeres, como compartimentos estancos.

En un mundo globalizado, hablar de mujer supone hablar de una amalgama de realidades diversas que hay que contemplar e incluir debidamente en las acciones de las empresas si se desea lograr la inclusión real y efectiva de todas las mujeres sin dejar ninguna atrás. Supone tener en cuenta la interseccionalidad que atraviesa a las mujeres culturalmente diversas y los desafíos específicos que enfrentan por ello.

El concepto de interseccionalidad, acuñado por la académica Kimberlé Crenshaw, se refiere a la interrelación entre distintas identidades sociales, como el género, la etnia, la clase social, entre otras, que pueden generar experiencias únicas de discriminación o desventaja. Para las mujeres culturalmente diversas, esta intersección se traduce en una doble discriminación que puede resultar en barreras adicionales para su inclusión en el mercado laboral, limitando sus oportunidades de desarrollo y participación en las empresas.

Las empresas deben ser conscientes de esta realidad para poder ofrecer un entorno inclusivo y equitativo, en el que cada persona, independientemente de su identidad o procedencia, pueda tener las mismas oportunidades de crecimiento. La inclusión de las mujeres culturalmente diversas implica reconocer la riqueza que su presencia puede aportar a la organización gracias a las diferentes perspectivas, habilidades y experiencias que traen consigo y que suponen una fuente invaluable de innovación y creatividad.

La sensibilidad hacia la realidad de las mujeres migrantes o solicitantes de asilo debe ser un enfoque prioritario para las empresas que buscan avanzar hacia una sociedad igualitaria comenzando y colocando su propia corporación como ejemplo. Para ello es fundamental fomentar una cultura organizacional que promueva la inclusión a través de acciones como el diseño de políticas de reclutamiento y promoción que tengan en cuenta las particularidades de estas mujeres, garantizando un entorno libre de estereotipos y prejuicios, además de proporcionar oportunidades de desarrollo profesional y mentoría que les permitan acceder a roles más visibles y estratégicos. Otra cuestión relevante es la de crear espacios de visibilidad donde las mujeres culturalmente diversas puedan compartir sus opiniones, experiencias y propuestas, asegurando que sus voces sean escuchadas y valoradas.

En resumen, es fundamental que las empresas se sensibilicen sobre la interseccionalidad de género y cultura, comprendiendo las barreras que enfrentan estas mujeres y poniendo en marcha medidas para contrarrestarlas y contribuir a la construcción de organizaciones más equitativas, diversas e inclusivas.

Si quieres conocer más sobre acciones de sensibilización que desarrollamos para facilitar la inclusión de las mujeres culturalmente diversas, entra a formar parte de DIVEM y únete a las #EmpresasQueSuman.