Diversidad cultural y ESG, mucho más allá de lo ambiental en la responsabilidad corporativa de las empresas

Para muchas personas, las siglas “ESG” (Environmental, Social and Governance) están fuertemente vinculadas a temas ambientales, pero su significado va mucho más allá.

Al utilizar este concepto ESG, hacemos referencia a aquellos factores que hacen a una empresa sostenible, a través de su compromiso ambiental ciertamente, pero también social y de buen gobierno. Es un enfoque holístico que alcanza a todas las líneas de organización y producción de una empresa y va más allá de sí misma, pretendiendo llegar tanto a los stakeholders como a la totalidad de su cadena de valor.

Estos criterios se erigen como indicadores de calidad de las empresas, una letra pequeña que define su responsabilidad con la sociedad. Es importante tener en cuenta que se cumplen todos los criterios antes de calificar a una empresa como sostenible, ya que cuando alguno de ellos no se cumple, podríamos estar hablando de greenwashing empresarial.

Apostar por la aplicación del enfoque ESG supone afianzar la inversión en reputación corporativa, clima laboral y sostenibilidad, entendida en el más amplio sentido. Siendo conscientes de esta realidad y de su relevancia para transitar hacia un modelo social y empresarial más sostenible, respetuoso y comprometido con el futuro, desde Naciones Unidas se estableció en 2015 la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, que fijan las metas concretas para alcanzar este propósito.

¿Cómo la gestión de la diversidad cultural en la empresa puede ayudar a alcanzar los criterios ESG?

Desde DIVEM, y con nuestro acompañamiento a las empresas en la gestión de la diversidad cultural, ayudamos a alinear la estrategia empresarial con los ODS y la Agenda 2030 dentro del marco general dictado por criterios de sostenibilidad y compromiso social, contemplados en el ámbito de ESG.

Y es que la cuestión de la diversidad se ha situado en primer plano con el auge del consumismo consciente. Las empresas deben rendir cuentas cada vez más ante unos consumidores que recompensan a las marcas que coinciden con sus valores, quienes desean creer cada vez más que los productos que utilizan y las empresas a las que compran los representan.

Por tanto, las marcas con conciencia social que hacen de la inclusividad un elemento central de su estrategia empresarial y espíritu de marca tienen probabilidades de tener éxito.

Ámbito Social

Los criterios sociales incluyen el bienestar de las personas trabajadoras, clientes y todo factor social y humano que se vea implicado en la actividad de la empresa, así como cumplir criterios de inclusión de los colectivos sociales y la igualdad.

Desde DIVEM estamos firmemente convencidos de que sólo lo que se evalúa se puede mejorar. Es por ello, que una de las primeras acciones que hacemos con las empresas que quieren mejorar su gestión de la diversidad cultural acompañadas por DIVEM, es la cumplimentación de una herramienta que nos sirve para medir los avances dados.

Promovemos el talento sin etiquetas dentro de la empresa. La diversidad aplicada al talento no debe responder a cuotas ni a prejuicios, sino a competencias, habilidades, experiencias, conocimientos, valores y actitudes diferentes aportadas por personas que se complementan para crear un equipo cohesionado que responda a las necesidades del mercado y de la sociedad.

Gobernanza

Entendemos como gobernanza todo lo relacionado con la cultura corporativa, la transparencia en las acciones de la empresa con los stakeholders, su calidad como empresa en la jerarquía de las tareas, y sus procesos de gestión.

Desde DIVEM consideramos la gestión de la diversidad como el aspecto de negocio más relevante a medida que se establece como objetivo lograr mayores niveles de creatividad, innovación, eficacia y sostenibilidad, en unos escenarios globales cada vez más diversos. Escenarios en los que las personas se mueven y llevan consigo su comportamiento cultural, transformando así la tipología de las ciudades y regiones, aportando numerosos valores y creando comunidades cada vez más diversas.

Del mismo modo, apostar por la implantación de modelos de trabajo cada vez más flexibles, basados en la productividad, la corresponsabilidad y la humanidad supone apostar por elementos y políticas clave hacia una mayor y mejor sostenibilidad.

Ambiental

No es suficiente con la mitigación de los efectos nocivos de la actividad empresarial, sino que han de ser incluso beneficiosas para el entorno. Lo ideal es que tengan una visión proactiva alineada con el desarrollo sostenible de los recursos naturales, que puedan llegar a suponer una mejora ambiental.

Para que la sostenibilidad se convierta en una ventaja competitiva, debe discutirse como estrategia, diseñar unos objetivos orientados a la innovación y transformarse en acciones concretas que puedan ser implementadas y seguidas por la gerencia. Esto requiere un liderazgo reflexivo, donde la suma de talento diverso siempre será un plus.