Gestión de la diversidad: una herramienta para reducir el impacto de la COVID-19 en las personas de origen extranjero

Tras casi un año y medio de pandemia y los efectos que ésta ha tenido tanto a nivel social y económico es importante reflexionar acerca de cómo podemos empezar a reconstruir o paliar las devastadoras consecuencias que la COVID-19 ha tenido para muchas personas y empresas.

Concretamente, en el caso de las personas migrantes en donde el impacto de la pandemia ha sido, en gran medida, superior respecto a otros colectivos dada su situación de mayor vulnerabilidad (mayor presencia en la economía informal, más peso de los contratos temporales, menor antigüedad laboral, falta de redes de apoyo, etc.) es necesario establecer medidas que ayuden a amortiguar los efectos de la crisis sanitaria.

Del Informe del Mercado de Trabajo de los Extranjeros 2021 publicado por el SEPE, se extrae que en 2020, las personas extranjeras fueron contratadas principalmente en aquellos grupos profesionales que tienen menor cualificación, como son las ocupaciones elementales, seguido por las personas empleadas de servicios de restauración, personales, protección y vendedores.

Un sector representado por actividades como hostelería, cuidado a personas dependientes y empleadas del hogar y que, en la mayoría de los casos, se caracteriza por una mayor precariedad dada la mayor temporalidad y parcialidad en los contratos.

Con la crisis económica provocada por la COVID-19, según datos extraídos de la EPA, la cifra de parados se disparó en casi un 37 % en 2020, situándose la tasa de paro de las personas de origen extranjero, al finalizar el año en el 26,58 %, el doble que la de los españoles (14,46 %). Situación que no mejora respecto a este año ya que, según datos de la EPA del 3T de 2021 La tasa de paro de la población española se situó en el 19,94 % mientras que la de la población extranjera ha sido del 23.75 %.

Esta situación se acentúa todavía más en las mujeres inmigrantes, sufriendo el doble hándicap laboral de ser mujeres y extranjeras, tener los trabajos más precarios sobrerrepresentadas en ocupaciones con menor posibilidad de teletrabajo y más proclives a la reducción de horas en sus jornadas, en sectores que sufrieron más las consecuencias de la pandemia (hostelería y servicios de hogar) así como mayores tasas de temporalidad: 6 de cada 10 personas extranjeras en desempleo son mujeres y el 2020 terminó con una tasa de paro para las extranjeras del 29,4 %, casi doblando el de las trabajadores autóctonas.

La gestión de la diversidad se presenta para las empresas como una oportunidad a la hora de trabajar en mejorar las condiciones de vida de los colectivos que sufren una mayor vulnerabilidad, como son las personas migrantes y refugiadas, favoreciendo la reducción de las desigualdades a su vez que el crecimiento económico y sostenible. Según el Informe “La Innodiversidad en el tejido empresarial español 2021” publicado por Fundación Diversidad, la COVID-19 ha resultado una oportunidad para reforzar las políticas de diversidad en la mayoría de las empresas favoreciendo así la inclusión de ciertos colectivos más desfavorecidos y el talento diverso y un 45,5 % de las organizaciones encuestadas muestran interés por la diversidad cultural como consecuencia de la pandemia

Desde DIVEM ayudamos a las empresas socialmente responsables a integrar acciones y medidas que favorezcan la gestión de equipos culturalmente diversos alineando su estrategia de diversidad con la Agenda 2030 y los grandes retos como son la igualdad de género, el trabajo decente y la reducción de las desigualdades, favoreciendo así sociedades más justas, sostenibles y cohesionadas que no dejen a nadie atrás.