Shiseido: «La diversidad nos ayuda a ser más abiertos, más empáticos y a entender mejor realidades diferentes a la nuestra»
Pilar Fabra, del área de Comunicación Interna Corporativa y Responsabilidad Social Corporativa de Shiseido, comparte cómo la diversidad cultural contribuye a fortalecer las relaciones entre las personas y a construir equipos más cohesionados.
La cohesión en una empresa no se construye únicamente a través de objetivos compartidos o de una buena organización del trabajo. También depende de la capacidad de las personas para escucharse, comprender perspectivas diferentes y generar entornos donde cada profesional pueda aportar desde su propia experiencia.
En el marco de la campaña No hay color, impulsada por DIVEM, distintas empresas participan compartiendo experiencias que muestran cómo la gestión de la diversidad cultural contribuye a fortalecer aspectos clave de las organizaciones. En este caso, el testimonio de Pilar Fabra, del área de Comunicación Interna Corporativa y Responsabilidad Social Corporativa de Shiseido, nos invita a reflexionar sobre el papel que desempeñan la empatía, el respeto y la apertura a otras realidades en la construcción de equipos más cohesionados.
Abrirse a nuevas perspectivas
La diversidad cultural permite acercarse a experiencias y formas de entender el mundo que muchas veces son diferentes a las propias. Ese intercambio no solo amplía conocimientos, sino que también ayuda a desarrollar una mayor sensibilidad hacia las circunstancias y vivencias de otras personas.
Como explica Pilar Fabra:
“La diversidad nos ayuda a ser más abiertos, más empáticos y a entender mejor realidades diferentes a la nuestra”.
Esta capacidad de comprender otros puntos de vista favorece relaciones más enriquecedoras dentro de los equipos y contribuye a generar entornos donde las personas se sienten escuchadas y respetadas.
La empatía como motor de la cohesión
La convivencia entre personas con trayectorias, culturas y experiencias diversas puede convertirse en una oportunidad para fortalecer los vínculos dentro de la organización. Cuando existe disposición para escuchar y aprender de quienes nos rodean, se crean espacios más colaborativos y cercanos.
En la entrevista, Pilar Fabra destaca precisamente ese impacto positivo que tiene la diversidad en la forma en que las personas se relacionan dentro de las empresas:
“La diversidad hace que los equipos sean más fuertes y estén más unidos”.
Lejos de generar distancias, la diversidad cultural puede favorecer una mayor comprensión mutua y convertirse en un factor que refuerce la cohesión de los equipos.
Hacer visible la diversidad en el día a día
La construcción de entornos inclusivos no depende únicamente de las políticas o iniciativas que impulsa una organización. También requiere del compromiso cotidiano de las personas que forman parte de ella.
Por ello, Pilar Fabra recuerda la importancia de asumir una responsabilidad compartida en la creación de espacios de trabajo más respetuosos y abiertos:
“Construir entornos más respetuosos e inclusivos es responsabilidad de todos”.
Visibilizar la diversidad, fomentar la participación y generar oportunidades para que todas las voces sean escuchadas son algunas de las acciones que permiten trasladar ese compromiso a la práctica diaria.
Equipos que se enriquecen desde la diversidad
La experiencia compartida por Shiseido muestra que la cohesión no consiste en eliminar las diferencias, sino en crear entornos donde estas puedan convivir de forma positiva y convertirse en una fuente de aprendizaje.
A través de la escucha, la empatía y el intercambio de perspectivas, la diversidad cultural contribuye a fortalecer las relaciones entre las personas y a construir equipos más conectados, colaborativos y preparados para afrontar nuevos retos.
Cuando las organizaciones favorecen la escucha, el respeto y la participación, los equipos se fortalecen y las relaciones se vuelven más sólidas. Porque la cohesión no nace de la uniformidad, sino de la capacidad de convivir, aprender y avanzar juntos.
Este testimonio forma parte de la campaña No hay color, una iniciativa de DIVEM que da voz a empresas comprometidas con la gestión de la diversidad cultural para mostrar cómo esta contribuye a fortalecer las organizaciones. La experiencia de Shiseido demuestra que comprender otras realidades y generar espacios donde todas las personas puedan aportar no solo enriquece a quienes forman parte de los equipos, sino que también ayuda a construir entornos de trabajo más inclusivos, colaborativos y cohesionados.
¿Quieres conocer más experiencias de empresas que están incorporando la diversidad cultural como un valor en sus organizaciones? Sigue descubriendo los testimonios de la campaña No hay color y súmate a las #EmpresasQueSuman con DIVEM.












