Gestionar la diversidad cultural: una carrera de fondo con grandes beneficios

Saber realizar una gestión eficiente de la diversidad cultural es un reto para muchas empresas, pero que es necesario abordar en un contexto globalizado y con una ciudadanía cada vez más sensibilizada en materia de igualdad de derechos y contra prácticas discriminatorias. Cualquier empresa, sean cuales sean sus dimensiones, su facturación, su sector de actividad o situación puede alinear su filosofía corporativa y sus acciones de responsabilidad corporativa consiguiendo que incidan en este ámbito.

Para ello, algunas buenas prácticas ampliamente reconocidas pueden ayudar en este camino, que no es de corto recorrido pero que trae consigo numerosas ventajas y beneficios para las empresas y la sociedad en la que operan.

Es interesante comenzar con un análisis de la diversidad cultural de la comunidad en la que la empresa está asentada. Conocer esta realidad permite a las compañías adaptar sus acciones y conectar con clientes y stakeholders más próximos, ganando en competitividad a nivel local, desarrollando una lógica empresarial más acertada y adelantándose para atajar posibles riesgos sobrevenidos.

Del mismo modo, gestionar una plantilla culturalmente diversa aporta capacidades y habilidades que pueden suponer unas valiosas ventajas para la empresa, integrando conocimientos y puntos de vista innovadores que faciliten ampliar las perspectivas de negocio, identificar nuevas oportunidades y abrirse a nuevos mercados y clientes potenciales.

También, respecto a todas las personas empleadas, el sentirse valoradas de forma individual, con sus idiosincrasias particulares, genera un mejor ambiente de trabajo, aumenta la motivación y mejora su adhesión a los valores de la empresa y, por tanto, su compromiso con la actividad que desarrollan. Esto permite un mejor desempeño y una optimización de todos los recursos en el día a día.

Además, siguiendo líneas de trabajo como las expuestas, la actividad de la empresa influye directamente en la sociedad en la que operan, convirtiéndose en agentes cohesionadores de su propio entorno, generando empleo y riqueza y mejorando su entorno gracias al desarrollo de iniciativas responsables.

Se trata de poner en marcha un plan de acciones a medio o largo plazo con el objetivo de, en definitiva, garantizar la sostenibilidad las empresas a través de la sostenibilidad de la sociedad. En esta carrera de fondo pueden surgir innumerables dudas, preguntas o dificultades ante las cuales pueden encontrarse las empresas, especialmente en el ámbito de las pequeñas y medianas empresas, con recursos más limitados. Para ello, DIVEM está a disposición de cualquier compañía para ayudar a llevar a cabo una gestión eficiente y responsable de la diversidad cultural. A través de un asesoramiento y seguimiento individualizados y gratuitos, las empresas, independiente de su tamaño y de su facturación, pueden tener estos conocimientos y llevar a cabo una política empresarial responsable y alineada con los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2030.

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