‘Impact sourcing’, una tendencia en crecimiento para promover el trabajo decente y reducir las desigualdades

Para que una estrategia de diversidad cultural se convierta en una verdadera palanca de valor, ésta ha de contemplar todas las áreas de negocio y tener en cuenta a todos los grupos de interés de la empresa, integrándose en toda la compañía y garantizando así un verdadero impacto social.

En muchas ocasiones, cuando hablamos de la gestión de la diversidad cultural, centramos las diferentes acciones y medidas que integramos internamente en la empresa dirigidas en su gran mayoría a dar respuesta a uno de nuestros principales grupos de interés: el conjunto de personas empleadas.

En este sentido, se puede dar un paso más allá y apostar por crear un mayor impacto impulsando, a través de nuestra estrategia de diversidad cultural e inclusión, acciones de impact sourcing entre nuestros proveedores. Se trata de una práctica muy utilizada entre los negocios de externalización de procesos y servicios –donde es frecuente la subcontratación de terceros generalmente en países menos desarrollados–, promoviendo iniciativas que favorecen la contratación de colectivos en situaciones de mayor vulnerabilidad y facilitando oportunidades de empleo éticamente responsables, así como oportunidades de desarrollo profesional a personas que, de otro modo, tendrían mayores dificultades de acceder a determinados tipos de trabajos.

Cada vez son más las empresas que, dando respuesta a las demandas de sus grupos de interés, se responsabilizan de las prácticas de sus proveedores por lo que iniciativas o acciones como el impact sourcing pueden ser útiles a la hora de alinear los valores a favor de la diversidad cultural, la igualdad de oportunidades y la no discriminación en toda nuestra cadena de suministro, impulsando y dando respuesta a dos grandes retos como son el trabajo decente y la reducción de las desigualdades.

Se trata, por tanto, de un modelo de negocio plenamente adaptable a cualquier tipo de empresa y actividad, ayudando a transformar no solo la vida de las personas en las que impacta directamente, sino también la comunidad en la que viven, ya que ayuda a construir sociedades más justas, igualitarias y cohesionadas.

Algunos ejemplos de acciones que las empresas pueden poner en marcha a la hora de promover iniciativas basadas en el impact sourcing:

  • Favoreciendo la contratación de mujeres migrantes que por su doble condición de mujer y extranjera tienen más dificultades a la hora de acceder a determinados puestos de trabajo
  • Fomentando programas de capacitación dirigidos a personas migrantes y refugiadas que permitan validar sus competencias de origen y acceder a puestos de mayor cualificación sin necesidad de tener su titulación homologada.
  • Promoviendo programas de formación y mentorización a jóvenes migrantes extutelados que permitan su inserción sociolaboral.
  • Colaborando con entidades del tercer sector en la contratación de personas de mayor vulnerabilidad.

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