Matías Nso: “Un entorno laboral en el que conviven diferentes culturas es el caldo de cultivo perfecto para encontrar soluciones creativas a problemas comunes”

Entrevistamos a Matías Nso Roca, CEO y cofundador de Kuorum, que participó en el encuentro digital titulado “La mirada de la diversidad: motor de talento e innovación en la empresa”, que organizamos desde DIVEM durante el Mes de la Diversidad Cultural. En esta conversación abordamos algunos puntos relevantes acerca de la gestión de la diversidad cultural de boca de un especialista en este ámbito y referente en materia de liderazgo inclusivo.

¿Por qué crees que es importante fomentar la diversidad cultural en la empresa? 

Pasamos casi un tercio de nuestra vida trabajando. El entorno laboral tiene un impacto muy fuerte no sólo en las vidas de los empleados, sino en las de todo su entorno. Vivimos en una sociedad diversa y las empresas deben ser un reflejo de esa sociedad si queremos proveer productos y servicios de manera sostenible. La diversidad cultural, étnica, de género y generacional en las empresas es una necesidad urgente.

 

¿Qué valor crees que aporta en las empresas crear entornos de trabajo interculturales, diversos, equitativos e inclusivos?

La teoría de los equipos de alto rendimiento nos habla de las bondades de la diversidad de perfiles psicológicos en un mismo departamento. En mi opinión, la diversidad cultural va un paso más allá. No se trata únicamente de construir equipos con individuos de personalidades distintas y complementarias, sino también con diferentes experiencias y maneras de entender la vida. Un entorno laboral en el que conviven diferentes culturas es el caldo de cultivo perfecto para encontrar soluciones creativas a problemas comunes. En Kuorum estamos convencidos de que la diversidad es uno de nuestros valores diferenciales frente a otros competidores. Y eso se traslada al producto.

 

¿Crees que el liderazgo inclusivo y responsable es cuestión de mandos intermedios y de alta dirección o tiene que ser para todas las personas que forman parte de la empresa? ¿Por qué?

La cultura es algo que compete a todos los empleados, pero también a los proveedores e incluso a los clientes. No se puede imponer una cultura desde los mandos intermedios. La cultura empieza en el proceso de selección. Si seleccionas personas que no encajan con la cultura de la empresa, esa cultura que tanto cuesta mantener se va al traste.

En las empresas pequeñas es más sencillo. Si el líder está comprometido con la diversidad y la inclusión contratará personas afines. Y como todo el equipo tiene un contacto diario, la cultura de la diversidad se respira. Sin embargo, a medida que la empresa crece, es necesario establecer mecanismos y protocolos para dar continuidad a esa manera de trabajar.

 

¿Cómo promovéis la diversidad en vuestra empresa?

Como decía, todo empieza en los procesos de selección. Cuando abrimos un proceso de selección nos obligamos a entrevistar a tantas mujeres como hombres. E intentamos que como mínimo haya siempre alguien con una identidad cultural distinta de la española. Esto ha hecho que hayamos acabado trabajando con personas de siete nacionalidades distintas al mismo tiempo.

 

¿Crees que es importante gestionar la diversidad en las empresas para eliminar cualquier tipo de discriminación en el entorno de trabajo? ¿Por qué?

Sí, la diversidad requiere una gestión activa. Como hablábamos antes, cuando la empresa crece y la influencia del líder sobre el equipo es menor, es importante que los mandos intermedios cuenten con procedimientos a los que atenerse.

La diversidad cultural también tiene aspectos negativos. Por ejemplo, la comunicación es más complicada entre personas con un trasfondo cultural diferente. Esto hace que, si no se cuenta con protocolos de actuación, puedan surgir problemas. De la misma manera que en un equipo de alto rendimiento es importante conocer la personalidad de un compañero y comprender cómo se siente ante determinadas situaciones, en los equipos diversos es crucial conocer la idiosincrasia de las culturas representadas en el equipo. Por ejemplo, hay culturas en las que es muy importante respetar la jerarquía. Estas personas lo tendrán muy complicado para decírselo a su jefe a la cara cuando algo va mal. Si somos conscientes de esto, estableceremos los mecanismos necesarios para que esas personas den feedback a sus responsables de manera más indirecta, sin sentirse violentados.