Dimensiones diversidad cultural, DIVEM

5. Dimensión Intangible de la diversidad cultural. La Reputación

Cuando hablamos de las Dimensiones de la diversidad cultural, hay un beneficio de la buena gestión de la diversidad cultural que es difícil de cuantificar, y no por ello es menos relevante. La imagen y la reputación de una empresa son dos aspectos que se van a ver perjudicados o beneficiados en función de cómo gestione la empresa su diversidad.

Esta realidad es intangible, y por ello en muchas ocasiones no se toma en serio, pero una mala gestión de la diversidad puede acarrear consecuencias catastróficas a la empresa, desde pérdidas de millones de euros a la quiebra de confianza del consumidor, teniendo en ocasiones que recapacitar y pedir perdón públicamente o tomar medidas para evitar que se vuelva a repetir.

Además de que es algo que no se puede percibir, y a duras penas cuantificar, el problema de la reputación es que cuesta mucho tiempo y esfuerzo ganársela, pero con una sola mala praxis se puede perder rápidamente el esfuerzo y trabajo de muchos años. Un ejemplo de ello puede ser el caso reciente de Starbucks caso donde dos personas afroamericanas estaban sentadas esperando sin consumir, y fueron arrestadas por la policía. El caso ha causado la indignación pública y ha supuesto un varapalo a una empresa con miles de establecimientos en todo el mundo. La rápida respuesta de la multinacional ha sido un intento de evitar un problema mayor, y además de pedir perdón públicamente, ha anunciado que cerrará sus centros el próximo 29 de mayo para una formación en gestión de la diversidad racial para toda su plantilla.

El tener en cuenta esta dimensión intangible supone que la empresa adquiere un compromiso con la diversidad. Siendo coherente, responsable y transparente se consigue que los y las demás te vean con otros ojos. Un estudio publicado el año pasado reflejaba que el 53% de la población consideraba que el sistema actual no funcionaba, demostrando una falta de confianza en las instituciones.

No existe una obligación legal de mantener una buena reputación, pero actuar con y para la sociedad hace a la empresa ser mejor valorada. Como decía Alberto Andreu (Telefónica) en un artículo de 2015, a las empresas les interesa cuidar esos intangibles, porque «más allá de cuotas o legislaciones, las empresas que actúan con y para todos tienen mayores ingresos que las que no lo hacen»