DIVEM, mujer, diversidad cultural

Mujeres de origen extranjero, talento desaprovechado.

El acceso de la mujer al mundo laboral ha sido uno de los mayores avances en la lucha por la igualdad de género en el pasado siglo. Sin embargo, ¿son conscientes las empresas del talento que se desaprovecha por no poner en valor la diversidad cultural y de género?

A pesar de los movimientos sociales y los avances en la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres, aún quedan situaciones donde se produce discriminación por razón de género en el ámbito laboral. Por ejemplo, ¿quién no ha escuchado comentarios que asocian a las mujeres con trabajos relacionados con los cuidados y las tareas domésticas, dando por hecho que ellas, solo por su género, están mejor preparadas para desempeñarlos? ¿y que en una entrevista de trabajo a una mujer le pregunten si tiene hijos o hijas, o intención de quedarse embarazada? ¿por qué aún se dan situaciones en que un hombre cobra más que una mujer en un mismo puesto y responsabilidad? ¿cuántas mujeres conocemos que sean directivas o CEO en una gran empresa?

Estos son solo algunos ejemplos, pero si a estas situaciones les sumamos el hecho cultural, las diferencias se acentúan.

Los datos muestran que las mujeres de origen extranjero son el perfil que más difícil tiene el acceso y permanencia en el empleo, que este suele ser precario e inestable, peor remunerado y que no se corresponde el nivel de estudios con el trabajo desempeñado.

Hay determinados perfiles que, como normal general son silenciados y solo parecen responder a determinados estereotipos o prejuicios asociados a rasgos sociales y culturales. Un ejemplo pueden ser las mujeres migrantes, refugiadas o víctima de trata o las mujeres pertenecientes a una minoría étnica. Al darles visibilidad y desarrollar proyectos que apuesten por su desarrollo e inclusión, son maneras de poner en valor todo el talento que estas personas pueden ofrecer.

Si consideramos que la falta de diversidad cultural y de género es un problema real en el ámbito empresarial, las empresas tienen que ver alicientes en la contratación de estas personas, más allá de una posible subvención o ayuda puntual. Por eso son tan importantes las buenas prácticas y los espacios donde se ponen en común ejemplos de integración de la diversidad cultural en la estrategia de la empresa. Desde el momento en que se apuestan por competencias culturales, habilidades interpersonales, se pone en valor la experiencia vital de estas personas y se desarrollan iniciativas donde el talento de cada una de ellas es valorado por encima de su origen o cultura, estamos ayudando a construir una sociedad más inclusiva e integradora, donde todos y todas tenemos las mismas oportunidades.

Desde DIVEM, ofrecemos asesoramiento y apoyo a las empresas que quieren ser parte de ese cambio social.